Medio: El Economista

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Pocos momentos habían pasado después del sismo que estremeció el centro de México este martes cuando otra vez las redes de telefonía se congestionaron.

Pocos momentos habían pasado después del sismo que estremeció el centro de México este martes 19 de septiembre cuando otra vez las redes de telefonía se congestionaron.

Gritos de auxilio, ruidos de sirena y polvaredas por varias zonas de las ciudades afectadas por el terremoto de 7.1 grados no hicieron más que aterrar a los mexicanos en esa media tarde, que telefonearon entonces a sus familiares y lo que en definitiva provocó un colapso intermitente de las redes móviles de voz, pero no de las de datos.

Cuando en la industria de las telecomunicaciones los expertos argumentan continuamente que los servicios de voz van a la baja en su uso y el consumo de datos se mantiene en constante empuje hacia adelante, es entonces cuando surge la duda de qué pasó luego del sismo, que las líneas de telefonía celular no respondían, pero sí las de Internet móvil.

Podría considerarse que un mayor despliegue de infraestructura que soporte una repentina demanda de servicios de voz, como una construcción previa de antenas, radiobases, redes de fibra óptica, resolvería la situación, pero tal vez no sea tanto esa opción.

Las compañías de telecomunicaciones, por ejemplo Movistar, Telcel o AT&T sólo despliegan la infraestructura que consideran, con base en análisis técnicos y de mercados, suficiente para cubrir las necesidades de sus usuarios en horas pico de un día cualquiera.

Pero cuando una catástrofe natural ocurre se pone a prueba la capacidad instalada contra la demanda de un servicio, como en la tarde del martes que los mexicanos querían escuchar de propia voz de sus familiares sobre el estado de su integridad física.

Lo conveniente en situaciones de emergencia, considera José Felipe Otero, el director de 5G Americas -una organización dedicada al empuje de los servicios de telecomunicaciones de nueva generación en este continente- es educar a los usuarios sobre un manejo más adecuado de las redes móviles, como por ejemplo, no comunicarse por voz y mejor sí vía mensaje de texto.

Otero lo explica: “Las redes de telecomunicaciones son como una autopista de muchos carriles por donde viaja el tráfico generado por los servicios de voz y datos. Durante desastres naturales u otro tipo de emergencias, siempre se recuerda a la ciudadanía que envíen mensajes de texto o utilicen aplicaciones de chat como WhatsApp, Messenger o Telegram para comunicarse y de esta forma minimizar el riesgo de congestionar la red. Los servicios de mensajería y chat en datos sólo utilizan el espacio que ocupan los datos enviados, sin necesidad de establecer un canal dedicado”.

“La explicación es sencilla: los servicios de voz son servicios que requieren una conexión en tiempo real para que la conversación entre las personas conectadas fluya. Durante esta conexión no importa si se intercambian palabras o silencios y el canal entre las dos personas sólo puede ser utilizado por un tercero cuando la llamada culmine. Por otra parte, en el caso de los datos no es necesario que la transmisión sea en tiempo real; si hay probabilidad de congestión, el mensaje espera que baje el tráfico antes de continuar su travesía hasta el destinatario. Es como si en una autopista se reservara todo un carril para dos personas, cuando se observan los dos autos transitándolo, no hay tanto malestar como cuando el carril está vacío pero no puede ser utilizado por nadie más”, refriere el director de 5G Americas.

México tiene a la fecha aproximadamente 105 millones de usuarios de telefonía celular; alrededor del 57% de ellos cuanta con un tipo de acceso a Internet y cerca de 25 millones habitan la zona metropolitana del Valle de México, de acuerdo con distintos organismos de gobierno y civiles como el IFT, el Inegi o la Asociación Internet.mx.

Lo lógico sería que una empresa con 70 millones de clientes como lo es Telcel tuviera mayores problemas en caso de sismo que AT&T o Movistar, que atienden a 12 y 25 millones de usuarios, respectivamente, pero, otra vez, un uso eficiente de las redes móviles ayuda a que los usuarios puedan conectarse rápidamente con sus conocidos y familiares.

“Obviamente, es un pedido que para quien tiene la angustia de no saber sobre el estado en que se encuentran sus familiares puede sonar irracional”, dijo Otero.

nicolas.lucas@eleconomista.mx